Muy Buenos Días: (Lectura de Vocativos de Autoridades).
Al iniciar este discurso de Aniversario, permítanme entregar un saludo especialmente afectuoso a nuestros estudiantes, quienes constituyen la razón fundamental de nuestra labor. Y, de manera muy particular, a los jóvenes de la Generación 2026, quienes durante este año concluirán una etapa decisiva de sus vidas y comenzarán a recorrer nuevos caminos.
Queridos/as estudiantes de Cuarto Medio:
Ustedes forman parte de estos 61 años de historia. Cada experiencia compartida, cada amistad, cada aprendizaje y cada desafío superado permanecerán en la memoria de nuestro Colegio. Esperamos que, cuando llegue el momento de partir, lleven con orgullo el nombre del Colegio Bicentenario Antártica Chilena y recuerden que esta seguirá siendo siempre su casa.
Hoy nos reunimos para celebrar los 61 años de vida de nuestro Colegio: más de seis décadas educando a generaciones de niños, niñas y jóvenes, y contribuyendo a la historia de la comuna de Vitacura.
Celebrar un aniversario no consiste únicamente en recordar una fecha. Es reconocer a quienes construyeron esta institución, valorar el trabajo realizado y renovar nuestro compromiso con el futuro.
Por ello, expresamos nuestra gratitud a quienes fundaron este establecimiento; a los directores y directoras que nos antecedieron; a nuestros docentes y asistentes de la educación; a las familias que han confiado en nosotros; y a cada estudiante que ha dejado su huella en nuestras salas y patios.
Manifestamos también nuestro sincero agradecimiento a nuestro sostenedor, la Municipalidad de Vitacura, por su permanente
apoyo a nuestra comunidad educativa y por compartir con nosotros la convicción de que invertir en educación pública significa construir un futuro con mayores oportunidades.
Nuestro nombre representa una identidad y una responsabilidad muy especiales. Llevar el nombre de la Antártica Chilena nos vincula con un territorio extraordinario de nuestro país.
La Antártica es ese inmenso territorio blanco donde el silencio parece tener voz, donde el viento escribe su historia sobre los hielos y el horizonte se abre como una página que aún espera ser descubierta. En sus glaciares milenarios se conserva parte de la memoria del planeta y, en su inmensidad, Chile proyecta su presencia hacia el extremo austral del mundo.
La Antártica representa ciencia, cooperación, paz, perseverancia y esperanza. Sus paisajes nos recuerdan la grandeza de la naturaleza, pero también su fragilidad y nuestra responsabilidad de protegerla para las generaciones futuras.
Esos mismos valores inspiran nuestra misión educativa. Así como la Antártica exige conocimiento, colaboración y visión de futuro, la educación requiere que cada decisión que tomamos hoy considere el bienestar y el desarrollo de quienes construirán el mañana.
Esta formación debe ser verdaderamente integral. La UNESCO, señaló, según la propuesta de Jacques Delors, que la educación se sostiene en cuatro pilares fundamentales: “Aprender a conocer, aprender a hacer, aprender a vivir juntos y aprender a ser”.
Aprender a conocer significa desarrollar la curiosidad, el pensamiento crítico y el deseo de continuar aprendiendo durante toda la vida.
Aprender a hacer implica transformar los conocimientos en acciones, resolver problemas, crear y aportar a la sociedad.
Aprender a vivir juntos nos enseña a respetar las diferencias, dialogar, colaborar y construir una convivencia basada en la empatía y el buen trato.
Y aprender a ser nos invita a desarrollar la autonomía, la responsabilidad, la identidad, los valores y la capacidad de construir un proyecto de vida con sentido.
Estos cuatro pilares nos recuerdan que educar no consiste solamente en transmitir contenidos. Educar es formar personas íntegras, capaces de aprender, convivir, tomar decisiones responsables y contribuir al bienestar de los demás.
Precisamente, durante este mes hemos iniciado el Mes de la Salud Mental, una oportunidad para recordar que el aprendizaje y la formación integral también requieren cuidar el bienestar emocional de nuestros niños, niñas y jóvenes.
La salud mental no es un asunto secundario ni separado de la educación. Un estudiante que se siente seguro, escuchado, acompañado y valorado dispone de mejores condiciones para aprender, relacionarse y desarrollar plenamente sus capacidades.
En este contexto, la campaña “Podemos llegar a tiempo” nos invita a reflexionar sobre una acción tan sencilla como poderosa: dormir bien.
El sueño adecuado permite que el cerebro organice y consolide los aprendizajes, fortalezca la memoria y se prepare para adquirir nuevos conocimientos. Por el contrario, cuando nuestros estudiantes no descansan lo suficiente, disminuye su capacidad de aprender y aumentan la irritabilidad, la ansiedad y las dificultades para regular sus emociones.
La información recogida entre estudiantes de Segundo Medio de los colegios de Vitacura nos entrega una señal que debemos atender: un 55% declara dormir siete horas o menos. Por ello, como comunidad
educativa y como familias, debemos promover hábitos saludables: disminuir el uso de pantallas antes de dormir, mantener los celulares fuera del dormitorio durante la noche, establecer horarios regulares y crear rutinas tranquilas de descanso.
Dormir una hora más no es un lujo. Es una forma concreta de proteger la salud mental, favorecer el aprendizaje y cuidar el desarrollo de nuestros niños y jóvenes. En este ámbito también podemos llegar a tiempo.
Como Colegio público, sostenemos la convicción de que cada estudiante merece oportunidades reales para aprender, crecer y construir su proyecto de vida. La educación pública de excelencia no es una aspiración lejana: es un derecho que debemos hacer realidad cada día mediante una formación inclusiva, exigente, humana y de calidad.
En este aniversario agradezco profundamente a nuestros profesores, profesoras y asistentes de la educación. Su trabajo cotidiano constituye el corazón de esta institución. Gracias por enseñar, orientar, escuchar y acompañar a nuestros estudiantes, especialmente en aquellos momentos en que más necesitan de un adulto significativo.
Agradezco también a las familias por la confianza depositada en nuestro Colegio y por comprender que educar, cuidar y formar es una responsabilidad compartida.
Queridos estudiantes: siéntanse orgullosos de pertenecer al Colegio Bicentenario Antártica Chilena. Cuiden su nombre, sus espacios y su historia. Respeten a sus compañeros y compañeras, valoren a quienes los acompañan y recuerden que cada uno de ustedes puede dejar una huella positiva en esta comunidad.
Y a nuestra Generación 2026, los invitamos a proyectarse con esperanza y valentía. Lleven consigo lo aprendido, pero también los
afectos, los valores y las experiencias que han contribuido a formar las personas que hoy son. Allí donde continúen sus caminos, recuerden siempre la importancia de aprender, de hacer, de convivir y, sobre todo, de ser.
Al celebrar estos 61 años, miramos el futuro con esperanza y determinación, manteniendo viva la convicción que orienta nuestro quehacer: “Todos aprenden, todos crecen, todos importan”.
Que el nombre de la Antártica Chilena continúe inspirándonos a mirar más lejos; que la fortaleza de sus hielos nos recuerde el valor de la perseverancia; y que la claridad de sus paisajes renueve nuestro compromiso con la educación, la convivencia, el bienestar y la paz.
¡Feliz aniversario número 61, querido Colegio Bicentenario Antártica Chilena!
Que estos 61 años de historia sean el fundamento de muchas décadas más de aprendizaje, crecimiento y servicio a la comunidad de Vitacura y a nuestro país.
Muchas gracias.
Stgo., 5 de Octubre de 2026







